Wednesday, June 21, 2006

 
Mediante búsqueda en internet, ingresa la siguiente frase para ver información sobre el reportaje anterior:

- "Cierre de El Salvador".
- "Cierre de la mina de El Salvador".
- "Reconversión de El Salvador".
- "Impacto sociológico en la sociedad salvadoreña".
- "Cómo afecta el cierre a la ciudad, a la mina y a Cobresal".
- "Completo reportaje sobre el cierre de la mina".

Saturday, May 13, 2006

 

Una historia llena de amor, pasión y trabajo
EL SALVADOR: UNA CIUDAD QUE SE NIEGA A DESAPARECER

Por Gonzalo Aqueveque

A 46 años de su fundación, el campamento minero de la Tercera Región ha debido recibir la noticia más triste de toda su existencia: el mineral tendrá que terminar sus faenas y comenzar las labores del cierre de la mina en 2008. En su conjunto, el anuncio no sólo afecta la vida de un yacimiento que en 1959 fue el salvador de la minería chilena, sino que también podría terminar con la integridad de la ciudad y su club deportivo de fútbol.

Una soleada tarde no es de extrañar en medio del desierto, pero una comunidad activa, a 2.500 metros de altura, sí lo es. En El Salvador andan todos cabizbajos. El 28 de julio de 2005, los trabajadores de la mina recibieron la noticia más dolorosa que pudieron oír en años. El ex presidente ejecutivo de Codelco, Juan Villarzú, los citó para anunciarles el inminente cierre del yacimiento más importante de la Tercera Región.

El anuncio, realizado muy cercano al “Día del Minero”, dejó a la comunidad con una cierta incertidumbre acerca de lo que ocurrirá en sus vidas. Muchos de ellos, llevan más de quince años en esta hermosa localidad y no se explican qué harán en caso de que la gran parte de su vida se convierta en un fantasma.

El Salvador es una ciudad fundada en 1959 por el arquitecto holandés Óscar Neimeyer, el mismo que construyó los planos de la capital brasileña, Brasilia. Por esto, no es de extrañar que la distribución de este campamento minero esté compuesta por casas de dos a tres pisos, calles y avenidas muy amplias y una modernidad sospechosamente admirable.

La localidad, ubicada a 180 kilómetros de Copiapó, cuenta con 7.000 habitantes, de los cuales 800 son trabajadores directos de la mina y 1.600 quienes prestan servicios. Sin embargo, el resto de los pobladores pertenecen a distintos sectores comerciales, de los que Codelco se hace cargo. Apenas, unas 1.500 personas viven de manera independiente en la ciudad, aunque de dependiente, en realidad, tienen mucho.

El dueño del Hotel Pucará de El Salvador, Benito Aránguiz (69), cuenta que lleva 48 años en este campamento minero, cuando las labores recién estaban comenzando. Él vio el nacer y espera no ver nunca el morir de una ciudad que le ha dado todas las satisfacciones en cuanto a lo personal y laboral. “Es el lugar donde crié a mis hijos y me desarrollé como persona. Estoy muy agradecido de El Salvador, pues para mí es sinónimo de vida tranquila, sin delincuencia y poca droga. No se compara a ninguna ciudad del país”, aseguró.

Respecto de su labor independiente de Codelco como comerciante aseveró que “me considero ciento por ciento dependiente de ellos. Si la mina se cierra, mi negocio se termina”. Esto debido a que hasta su hotel llegan a alojarlo funcionarios de la empresa cuprífera, los cuales arriendan por más de un mes y “siempre hay movimiento con ellos. Unos vienen desde otras divisiones, o hay quienes no tienen su hogar acá, aunque trabajen aquí”.

Por si fuera poco, afirmó que ya tuvo conversaciones con Codelco y “en caso de que ellos dejen la mina, tenemos un acuerdo en el que tendrán que pagarme los últimos avalúos fiscales de bienes raíces. Es un contrato que tenemos, al igual que todos los dieciocho negocios que estamos alrededor de la Plaza (de Armas)”.

Aránguiz es la persona que más tiempo lleva viviendo en El Salvador. Incluso él estuvo presente cuando “las empresas norteamericanas dijeron que esto tendría que durar, a lo menos, cien años”. Es por eso que su crítica es fuerte, “por algo lo dijeron. Yo creo que hay gente que se está aprovechando de los salvadoreños y nos están haciendo ver mal ante Chile. El mineral tiene mucho cobre y tiene para vivir muchos años más. Lo que pasa es que hay asuntos políticos y administrativos que nos están afectando. ¡Por qué quieren cerrar ahora el mineral, si el precio del cobre está tan alto! Ni cuando producir era costoso dijeron nada”. En lo laboral, la única salida que él ve como comerciante es que “tras el término de las labores de Codelco, la mina pase a manos de privados extranjeros y ellos la trabajen. Si se hacen cargo otros chilenos, no sería rentable porque habría apenas cinco empresas contratistas y eso no sería gracia”.

Las críticas apasionadas demuestran claramente el amor por El Salvador y la molestia con las administraciones de la mina. Sin embargo, el pensamiento de Aránguiz no es único. La colectividad residente tiene un opinión bastante similar e incluso mucho más severa. Al momento de recorrer las tranquilas calles, es inevitable para un salvadoreño dar su opinión sobre lo que cree que va a ocurrir y esto es unánime: EL SALVADOR COMO CIUDAD NO SE CIERRA.

En la Plaza de Armas, los taxistas esperan la llamada por teléfono de algún ciudadano que necesite de sus servicios. En esa pasividad, algunos se toman su tiempo para dar su punto de vista. “Hay para rato acá, hay un yacimiento detrás de la mina que tiene mucho cobre. Eso sabemos nosotros. Este cuento lo inventa Codelco para deshacerse de la gente antigua que tienen trabajando”.

En el caso de que se tengan que ir, aseguran “llevo 17 años”, “yo 35”, dice su compañero, por eso es que “me daría pena dejar la ciudad, aquí todo es tranquilidad y como taxi es bueno para trabajar. Se mueve harta gente. Lo que más me dolería sería que Cobresal desapareciera. Sin embargo, por algo el club sigue con vida. El Salvador va a seguir. En todo caso, igual yo tengo una casita en la Cuarta Región por cualquier cosa”. Su compañero, por su parte, afirma que “nosotros tenemos pago por parte de Codelco. Nos pagan bien y a la fecha. Espero que no cierren la mina, sería muy penoso para nosotros. Sin embargo, no creo que se cierre y la gente tampoco lo cree. Nos han dicho que particulares se harán cargo de la mina. Además, la gente que es propia de Codelco ya es muy poca: todo se ha ido pasando a manos de particulares”.

El Director de Comunicaciones de El Salvador, Rodrigo Vargas, quien maneja todos los datos actualizados del cierre y de la localidad en general, aseguró que “El Salvador actualmente está basado desde sus inicios en un exitoso proyecto de organización llamado Company Town, en el que la ciudad se genera sus propios recursos y genera sus propios bienes y servicios para darle vida al campamento. Esto, ya que los norteamericanos que llegaron no se podían estabilizar aquí porque eran grandes empresas”.

Luego de ese sistema, Codelco como empresa se hizo cargo, en presencia, de El Salvador. Ellos fueron los que construyeron viviendas, escuelas, hospital, se encargaron del comercio y del área administrativa. Sin embargo, Vargas asegura que “Codelco se va a desligar de todos estos servicios para entregarlos a manos de particulares. Ellos se harán cargo de la mina luego de 2011. Esperemos que tengan proyectos para la comunidad también”.

Pero como no hay seguridad de ello, la Dirección de Comunicaciones de El Salvador también plantea nuevas propuestas. “Obviamente, es difícil mantener a El Salvador sin minería porque ése es nuestro principal sustento, pero hay planes de Reconversión de la ciudad para que se pueda abastecer por sí sola o con ayuda de otros proyectos mineros menores. Está claro que la actividad productiva se va a ver disminuida, ya que Codelco no va a estar. Sin embargo, a pesar de que reduzca un poco la población, El Salvador continuará con vida, esto no desaparece”, dijo Vargas, quien enumera dos principales proyectos “la lixiviación del cráter de la mina San Antonio y el desarrollo de la de Inca de Oro”.

De todas maneras, Vargas quiere poner los pies bien sobre la tierra y señala que “entre 2008 y 2011, la gestión del campamento cambiará, por lo que habrá complicaciones. Los trabajadores de Codelco, de a poco van a tener que ir emigrando y los contratistas van a adquirir mayor protagonismo. Los comercios van a verse afectados en sus niveles de venta porque habrá menos población. Sin embargo, ahí es cuando cada uno va a tener que ver si es rentable para ellos o no, quedarse en El Salvador”. Pero como la idea no es alarmar a nadie, “la División Salvador está trabajando con las autoridades locales, con el fin de provocar el menor impacto posible en los ciudadanos”.

Respecto de cómo abordan los medios de comunicación de la ciudad, el tema del cierre, Vargas indica que “hay tres radios, de ellas sólo dos hacen prensa, y un diario (El Andino). Todos pertenecen a Codelco. El manejo de la información ha sido siempre entregarle de manera transparentes los hechos que van ocurriendo paso a paso. Cada decisión y proyecto es informado. Sin embargo, lo que enfatizamos en recalcar es que aquí hablamos de reconversión de El Salvador y no de cierre”.

En cuanto al cierre de la mina es importante saber las razones y los impactos en sus trabajadores. Por ello, el Superintendente de Planta de la Concentradora de la Mina de El Salvador, Franklin Cortés, “aseguró que Codelco tiene tres negocios: uno es el de Óxidos e Hidrometalurgias, abastecido por el sector de Tajo Abierto; dos, la Concentradora que procesa el material o el cobre, sustentada por la Mina Subterránea; y tres, la fundición de concentrados propios y externos”.

Según Cortés, “de estas secciones, la que se cierran son los dos primeros negocios. En 2008, el de Óxidos y en 2011 de Concentración o Sulfuros. En tanto, lo que sigue operando es la parte de fundición de concentrados externos, aunque ese número de trabajadores que quedará, no superará las 150 personas”.

La razón del cierre del mineral “es porque la ley o costo del cobre que tenemos, más el poco material de reserva no es rentable”, dijo Cortés. Exactamente es esto lo que los salvadoreños cuestionan y se niegan a aceptar, pues según sus fuentes, junto con el correr de boca en boca, han escuchado que la mina tiene muchísimo cobre y de buena ley muy en su interior. Los antiguos archivos además, aún recuerdan a los norteamericanos diciendo que El Salvador tenía para más de cien años y ellos lo dijeron hace 46 solamente. Además, su estudio comprendió muchos más metros de profundidad de lo que Codelco investigó para tomar la decisión de dejar de trabajar la mina. Para los salvadoreños, una simple y mala administración.

Sin embargo, como ya todo está encaminado, Cortés informó que “desde el 1 de mayo, se trasladaron 50 trabajadores a la mina Andina. Es así como varios van a ir partiendo. Lo que le hemos informado a nuestros trabajadores es que serán reubicados y el resto tendrá buenos planes de jubilación”. Entre estas dos opciones que se tomarán para sus trabajadores, Cortés dijo “que es el 60 por ciento los que serán reubicados y el otro 40, desvinculados bajo los planes de retiro”. En cuanto a si habrá cesantes, “nadie tiene su puesto asegurado”, aseveró.

Respecto de los mineros que trabajan en El Salvador, la mayoría de ellos supera los 50 años, por lo que gran parte pertenecerá al 40 por ciento de jubilados, en tanto, de los reubicados la mayoría se trasladará a las minas Andina (un nuevo y gran proyecto que se viene para la minería chilena), Codelco Norte y El Teniente.

En cuanto al apoyo que Codelco ofrecerá a la sociedad, lo cierto es que Cortés asegura que sí lo habrá. La empresa cuprífera tiene como plan dejar a la ciudad operando por sí sola, antes de partir. “No se sabe si colaborará económicamente, pero de seguro apoyará a algún proyecto que dé certeza que podrá continuar por sí solo”. Además, Cortés asegura la presencia del Departamento de Comunicaciones, donde su director Rodrigo Vargas trabaja, y asegura que “ésa es una buena instancia como nexo entre la División y la ciudadanía. Con esto tendrán el fin de proponer proyectos atractivos para ver si existen maneras de darle vida a El Salvador”.

Pese a que hay positivismo en la sociedad, también existe un alto grado de incertidumbre. Así lo vive también la hinchada, jugadores y cuerpo técnico del querido Cobresal.

El Vicepresidente de Cobresal, Juan Castro, asegura que “El Salvador va a seguir existiendo. Dos negocios de Codelco se van a cerrar, pero esto va a pasar a manos de terceros”. Sin embargo, ocurra esto o no, lo cierto es que el club deportivo no tiene certeza de su continuidad, pues dependen en demasía de la empresa cuprífera.

“Codelco siempre ha apoyado al club. Por cada socio que tenemos, nos dan multiplicado 1,5 de la plata. Si vienen terceros, lo ideal es que se pongan, sino el club va a tener que trasladarse o desaparecer quizá”, afirmó apenado Castro. Sobre el impacto que pudiera traer la no existencia del equipo, asegura que “Cobresal es el estado de ánimo de los trabajadores. Cuando perdemos, todos andan amargados o tristes y hacen las cosas desmotivados y sin ganas, pero cuando ganamos andan todos felices. Es que nuestro equipo se siente con mucho fervor aquí, la gente es muy fanática. Además, El Salvador se conoce a fuera por Cobresal más que por la mina”.

Así como Castro, el volante de Cobresal, Iván Guillauma también afirmó que “sería lindo darle una satisfacción a toda esta gente. Nosotros con los compañeros lo hablamos y es una motivación de todos los días. Queremos salir campeones y estamos luchando por eso. No sentimos ninguna presión de los dirigentes, pero entre todos hemos conversado que vamos a dar una dura pelea a todos. El objetivo nuestro es ése”.

Así como para dirigentes y jugadores, los hinchas opinan que Cobresal es uno de los equipos más grandes del país. Para Álvaro Mundaca, socio del club, la institución “es la risa y el llanto de todos. Aquí se vive con pasión el fútbol. Se quiere mucho a Cobresal y todos lloraríamos mucho la pérdida de éste”.

La soledad del desierto por un día se vio inquieta por la perturbación de un fuerte viento. Entre el enorme y desolado pedazo de tierra, viven, trabajan, sufren y ríen miles de ciudadanos que con cierto temor se niegan a soltar sus maletas para que las conduzcan a desconocidos lugares. La seguridad, tranquilidad, pasividad y cariño que sienten entre unos y otros buscará impedir un proyecto que podría afectarlos, pues aunque algunos digan que esto no da más, lo cierto es que El Salvador, lejana armonía, nunca perderá su encanto y perdurará por muchos años más.

Tuesday, October 25, 2005

 
CRÍTICA DE ARTE
"REFLEJO RETRATADO"

Una pintura bien hecha puede ilustrar tal cual una época, sociedad o movimiento. Sin embargo, si las obras son varias, es mejor ponerle mucha atención.

Andy Warhol -artista plástico, fotógrafo, director de cine y productor musical- fue generoso en mostrar su talento. Su atracción por la fama y los retratos, fue impulsada, en un principio, por la necesidad de hacerse reconocido. ¡Vaya manera de llamar la atención!

Y es eso lo que representa el pop art o arte popular. Warhol plasma, por medio de su pincel, los máximos ídolos de una determinada sociedad que transita entre los años 1960 y 1970. En el Museo de Bellas Artes se puede disfrutar de notables serigrafías, entre las que destacan las de Einstein, Marilyn Monroe, Jacqueline Kennedy y su propio autorretrato. En su estilo refleja lo retratado: sobre una imagen destaca el entorno de ella como si una elipse envolviera cada rostro.

El primer piso ofrece sus obras plásticas, en las que sobresale la interesante forma que Warhol adquiere de los metales. Al subir las escaleras, el artista nos presenta realmente cuál es su plato fuerte, sus obras gráficas: pinturas y fotografías. Cabe mencionar que también hay producciones de portadas discográficas, películas y algunas revistas que, sin embargo, no acaparan la atención del público.

Aunque Warhol no tiene un estilo demoroso ni pesado de digerir, poco a poco sus obras comienzan a transitar a través del mundo del talento a lo monotemático. Si bien, sus obras son la viva muestra del pop art de una determinada época, aquella otrora moda se torna reiterativa. Sus trazos, colores y estilo reflejan un centenar de retratos de manera similar, pero con distinto rostro.

Es una muestra interesante que ofrece el Museo de Bellas Artes, la cual no debiera tomar más de 30 minutos de deleite cultural.

Tuesday, October 11, 2005

 
EDITORIAL
¿Cuál es mi postura?

Sin quererlo ni pensarlo, el Sida pasó de ser un tema de minorías a una preocupación social. Antes, la prostitución y la homosexualidad resultaban ser los máximos candidatos a contraer este síndrome; hoy, los matrimonios estables ven afectada esa armonía.

La campaña “Frente al Sida, mi única postura es el condón” ha dejado entrever una sociedad chilena de mentalidad abierta. También, el cómo aún existen algunos polos de conservadurismo por medio de los sectores religiosos, en especial los católicos.

A pesar de las controversias, el gobierno ha impulsado una campaña solvente que busca inmiscuirse en todos los sectores sociales para un mejor cuidado que evite el Sida. Si bien, la Iglesia mantiene una postura que impulsa los valores –por ende, no tener relaciones prematrimoniales ni utilizar métodos anticonceptivos-, la verdad es que eso no basta para educar a una cultura.

Si les dijéramos al adolescente de clase baja que no tenga relaciones y haga prevalecer sus valores, es probable que asustado del mandato diga “está bien” o te recrimine con un sendo “¡estay loco!” o algo peor.

Lo cierto es que la publicidad no está hecha para evitar impulsos ni deseos carnales como lo son el tener sexo o como lo llaman los católicos “hacer el amor”. Ninguna campaña puede tener tanto poder de influir en conductas casi instintivas. Más que nada, ésta funciona sólo dentro de un subconsciente o de un espectador que toma conciencia.

La campaña que favorece el uso del condón corta de modo racional el cómo dejar de preocuparse a priori del Sida. Lo demás son sólo deseos que no ayudarán de nada. Una campaña católica no podría tener un impacto tan grande para evitar contraer Sida, pues tendría que partir por evitar impulsos que en una sociedad evolucionada y, que se mantiene en esa secuencia, como lo es la chilena, no funcionaría.

El primer paso ya está dado, pero no debe ser motivo de cesar en la lucha por prevenir este síndrome. Esa medida parcha el problema por estos días y semanas, pero ahora son los católicos y el gobierno quienes debieran trabajar en conjunto por educar. Más que seguir enseñando cómo se ponen los preservativos, lo que viene ahora es que en los colegios los niños se formen con valores. Reformar a una cultura chilena que ya es adolescente y adulta es imposible.

Siendo futurista, los niños que salgan educados con valores tendrán que convivir con campañas que favorecen el uso del condón. Eso no debería ser problema, pues nuestra cultura convive con temas sociales adversos y eso no significa que uno tenga que ser partícipe de ellos. Por ejemplo, la delincuencia. Podremos ser asaltados una y mil veces y aún así, nuestros valores nos mantendrán templados y honrados.

Tuesday, September 27, 2005

 
Despedida Extenuante

El dedo índice característico pareció venir. No es una dictadura ni una presión: es el enojo contra un medio que publica sin temor ni cuidados en relación con el Primer Mandatario.

Pero... ¿por qué El Mercurio tendría que reservarse ese derecho? No tiene que hacerlo. Es su misión informar.

Cuando el Presidente Lagos entrecomilla palabras como “informaciones” y “periodismo” -en referencia con lo que aquel diario publica- lo hace agotado de que ni en el ocaso de su mandato lo hayan dejado de mencionar –o a su familia- en función negativa.

Su visión de este ejercicio tan noble parece verlo desde un punto de vista analítico e informativo. Quizá en sus décadas de juventud culta, la prensa dirigía las noticias hacia los polos más recónditos y ramificados de información, y ayudar a políticos y economistas a ver qué es lo mejor para el país.

Hoy los medios han cambiado. No todos, pero muchos. El “resumidero” lo visualiza como un revoltijo de información superficial, en el que se narra para que el civil común y corriente juzgue. Ese “juzgamiento”, eso sí, con un grado de picardía: una oposición.

Transparencia, democracia y éxitos económicos. El Presidente Lagos siempre lo ha querido caracterizar de su gobierno e imponer en nuestro subconsciente. Entonces, ¿por qué enviar -más encima en ejercicio de su cargo- una carta privada?

Sólo el enojo y agotamiento puede explicar tal conducta, y es entendible. La privacidad se realiza entre entidades públicas en busca de una propuesta de solución que permita dejar bien parados a ambos lados. Esto no se logró. La carta se publicó y ya no es problema: Lagos lo acepta, pues si no se cumple el objetivo, “¡que todo Chile sepa lo que quiero decir!”

Tuesday, September 06, 2005

 
Moral vs. Justicia

Hace dos meses debía ser condenado: sentimiento nacional contra un pedófilo. Quiere que Chile se olvide de él para comenzar a reconstruir una moral que –con la edad que tiene (75)- no le alcanzará para lograrlo.

52 días cumplió en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), el ex senador Jorge Lavandero, quien ha pasado malos ratos en aquel recinto. Su vida ha cambiado, su mente también.

Cansado de medicamentos necesarios y completamente solitario. No puede entender cómo lo abandonaron sus “ex” amigos de la DC.

Como cada estrategia y tal como una familia que trata de ocultar a su oveja negra, Lavandero es olvidado en la cárcel por sus partidarios. La familia de alta alcurnia no permite que uno de sus miembros haya caído tan bajo y no se lo perdonan. Prefieren que sus vecinos no comenten de él, ni que ellos se relacionen con ese malcriado hijo, que le dieron de comer igual que tantos otros, pero éste se revolucionó.

Así la Democracia Cristiana no se relaciona con él. Es el olvido, pues le conviene. ¿Qué diría RN, la UDI, o hasta el resto de la Concertación si supiesen que compadecemos con un criminal, con un pedófilo?

Sin embargo, esto no queda así. Sin escuchar explicaciones, Lavandero sigue argumentando que es inocente, que la prensa lo culpó injustamente y esto lo perjudicó en su juicio.

Lavandero estaría saliendo de la cárcel el 2007 –si se porta bien-. Quiere que lo olviden, pues ya de nada servirá si se justifica más: conviene callar. De todas maneras, cuando vea el cielo –no a través de las rejas- buscará reconstruir su moral y esperar el momento preciso para demostrar su inocencia.

Una verdadera lucha contra la Justicia.



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